Hola verano! Adiós pañal! … o no

Con la llegada del buen tiempo, y a dos meses de que naciera la Nena, creí que era el momento perfecto para ayudar a Bebé a dejar el pañal. Le faltaban solo un par de meses para cumplir los dos años y medio, y convertirse en hermano mayor. Papá y yo habíamos escuchado muchas veces eso de que el verano era el mejor momento para dejar el pañal. Os suena, ¿no? Ya sabéis… pueden pasar más tiempo desnudos, la ropita se seca rápido y así los escapes parecen menos escapes. Pensé que eliminar el pañal sería de gran ayuda para cuando naciese la Nena, así que a esas nos pusimos.

Tardamos muy poco tiempo en darnos cuenta de que no era el momento… Bebé lo máximo que hacía era quedarse inmóvil cuando empezaba a mear, contemplando, con auténtica fascinación, como el pipí corría entre sus piernas. En cuanto caía la última gota, chimpún!, continuaba con lo que estuviera haciendo y listo. Vamos, que descartamos esta feliz idea, muy, muy rápido.

Y pasó el verano, y nació la Nena, y continuamos con nuestros pañales, más anchos que panchos… Y un día, sábado por la mañana a punto de salir de viaje, dos meses después de que se convirtiera en el hermano mayor y mientras papá lo aseaba, Bebé dijo, “papá, no quiero pañal”. Y hasta ahí nuestra historia con los pañales. Se le escaparon dos pises más: uno esa misma mañana en el viaje en coche y otro, una noche, meses después de esto. Nunca más…

Dale autonomía y confia en ella

 

Ahora que (intuyo) falta poco para que la Nena deje el pañal, recapitulo y creo que estas fueron algunas de las cosas que más nos ayudaron:

  • Esperar a que estuviese preparado. Claro, hasta que eso pasa, no tenemos ni idea de cómo ocurrirá… Cómo sabremos que es el momento? Hay dos cosas innegables: cuando llegue el momento, lo sabremos y llegará, seguro!
  • Enseñar las palabras mágicas: pis y caca. Dá igual como lo llamemos, pero saber que el pis (pipí, meada, aguas menores…) es pis y la caca (caquita, chorongo, aguas mayores…) es caca, les ayudará un montón en el proceso. Yo, cada vez que le cambiaba el pañal, le preguntaba «¿pis o caca?», y él respondía «pipí, pipí… caca nooooo» Y nos acabó saliendo una cantinela que nos hacía muy llevadero el cambio de pañal y le permitió aprender a diferenciar lo que hacía en cada momento.
  • Identificar la acción. Eso de que no nos dejen solas ni para ir a cagar al baño, llegado este momento, es estupendo! Ver a mamá o a papá en el retrete les ayudará mucho a entender lo que tienen que hacer cuando ya no lleven pañal.
  • Hacer del baño un lugar confortable. Bebé siempre tuvo el orinal en el baño y cada vez que sentía la necesidad de ir le preguntábamos donde prefería hacerlo. Desde muy pronto eligió el vater para el pis (de pie y subido a un pequeño dos pasos) y el orinal para la caca. Solo se pasó al vater cuando se empezó a sentirse a gusto de verdad, que en su caso fue cuando se pudo sentar sin reductor.
  • Que se sienta autónomo. El “papá, no quiero pañal” fue definitivo. Nunca más le volvimos a poner un pañal. Sí compramos braguitas de aprendizaje lavables. Para seros sincera, este tipo de pantalones/braguitas de aprendizaje los compré más para mí que para él. Él necesitaba autonomía para ir al baño solo y yo necesitaba saber que si se le escapaba un pis apenas se mojaría. Me siguen pareciendo una buena compra porque a ellos les dan un montón de independencia y a nosotros un poco de tranquilidad, pero no son imprescindibles.
  • Recordatorios frecuentes. Bebé empezaba a “danzar” así que pronto le detectábamos las ganas de ir al baño. Sino, cada dos horas, le dábamos un toque para animarlo a ir. Si nos decía que sí, lo acompañábamos. Si nos decía que no, no insistíamos.
  • Cuanta menos presión, mejores resultados. Acompañarlos al baño puede ayudarlos en algunos casos, sobre todo cuando tienen que hacer caca. A Bebé lo de sentarse en el orinal mientras le leía un cuento, siempre le gustó. Y sí, los cuentos de esa temática, cuanto más escatológicos mejor, le encantaban. Si os apetece, echad un vistazo a este listado:

¿Puedo mirar tu pañal? Guido van Genechten

El topo que quería sa

ber quien le había hecho aquello en la cabeza. Werner Holzwarth

El Gran concurso de la Caca. Guido van Genechten

¡Tengo pipí! Émile Jadoul

¡Todo el mundo va! Émile Jadoul

El libro de los culitos. Guido van Genechten

El orinal de Lulú. Camilla Reid y Ailie Busby

 

Dice Elizabeth Pantley en su libro «Ir al vater sin lágrimas» que lo más efectivo a la hora de acompañarlos en el proceso será paciencia y actitud positiva y no le falta razón. Tomáoslo con calma y disfrutad 😉

 

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Sobre Sonia López Sánchez

Son Sonia. Muller, nai e xornalista. Galega. Adiquei 15 anos da miña vida profesional á comunicación. Foi mentres estudaba xornalismo, moito antes de ser nai, cando comecei a investigar sobre cómo se paría en Galicia. Non me gustou o que atopei. Descubrín Gaia pouco antes de que nacera Lucas, e diso fai xa 6 anos. En Gaia atopei a miña forma de conciliar, criando aos meus fillo e filla mentras acompaño a mulleres que, coma min, resoan noutra forma de parir e críar, dende a consciencia e o respecto. Hoxe sei un pouco máis que entón de porteo, de xogo libre, de BLW, de partos respectados e do poderosas que somos as mulleres. E nese camino estamos. Dende a honestidade e a continua formación. Facendo tribo.

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