Primer día de cole o guardería

Se acaba el verano y comienza de nuevo el curso. Para los más pequeños, el comienzo del cole o de la guarde es todo un cambio en sus rutinas, tanto si ya habían ido antes como si no. Si ésta va a ser la primera vez de tu peque, intenta tomártelo con calma y con mucha paciencia, todo saldrá bien. Aquí te dejamos algunas ideas para tener en cuenta y llevar mejor el comienzo del curso:

    • Conocer la escuela/guardería y a los cuidadores

      El ritmo de los bebés y los niños pequeños es lento, las transiciones deben ser calmadas y predecibles. En nuestro mundo que va tan deprisa y es tan incomprensible para ellos debemos darles la mayor seguridad posible. Por eso, antes de comenzar el curso, es muy importante que tu hijo conozca y se familiarice con el lugar al que va a ir y con las personas que lo van a cuidar. Unos días antes del inicio, podéis dedicar algunos paseos a recorrer el trayecto de ida y vuelta a la escuela, a visitar el lugar y a entablar contacto con las personas del entorno. Normalmente siempre hay un período de adaptación, pero podría no ser suficiente y no adaptarse del todo a vuestras necesidades.

    • El momento de la separación

      Separarse de mamá y papá es muy dificil. Es normal que llore al separarse de ti, no es malo, ni está enmadrada, ni es insociable. Sólo es un bebé que quiere estar contigo y que no sabe que vas a volver. No te enfades con ella, acepta lo que te está diciendo, que prefiere estar contigo. Dale confianza de que se queda en un sitio seguro y de que vas a volver a buscarla. Ésto no lo aprenderá en un día, es un proceso que lleva tiempo, día a día, al ver que siempre vuelves. No te vayas nunca a escondidas, aunque en un primer momento pienses que así llora menos. Avísala siempre de que te vas, y despídete sin alargar el momento de la separación. Así se irá dando cuenta de que no vas a desaparecer por sorpresa, de que eres predecible a la hora de marcharte y su ansiedad será menor. Cuando vayas a recogerla no es extraño que te reciba llorando o pidiéndote una dosis extra de atención y de mimos y seguramente te dirán “pero si estuvo estupendamente, en cuanto te fuiste dejó de llorar y se lo pasó de cine”. Todo esto también es habitual, tu hija se reserva para contarte a ti todo eso que le ocurrió en el cole, sus aventuras y momentos de tensión que tuvo que afrontar sin que tú estuvieras. A nosotros como adultos también nos pasa, al llegar a casa compartimos con nuestra pareja o familia lo que nos ocurrió a lo largo del día y mostramos más nuestros sentimientos. No hay una pauta general de comportamiento, cada pequeño es diferente y es importante observarlo para saber lo que necesita. Incluso cuando pensamos que ya está adaptada y que todo va sobre ruedas, podría volver a tener épocas en las cuales de nuevo no quiera quedarse en el cole o separarse de ti. Todo pasa, es cuestión de observarla, comprenderla y de mucha, mucha paciencia. Si quieres tener más ideas y consejos puedes leer el libro “Separarse de los padres sin lágrimas”, de Elizabeth Pantley.

    • La relación con las cuidadoras

      Tu hijo puede tener una o varias cuidadoras que se hagan cargo de él en la escuela o guardería. Es importante que exista una relación de confianza entre ellas y tú. Él lo notará y lo tendrá en cuenta para sentirse más seguro allí y para que la información fluya entre ambas partes cuando sea necesario. Esto no significa que tengáis que contaros hasta el más mínimo detalle de todo lo que hace a lo largo del día, pero sí saber las cosas importantes que pueden afectar a su comportamiento o a su estado de ánimo. Es muy habitual que una reacción exagerada o una rabieta inesperada se deba a algo que le ocurrió cuando tú no estabas y que lo exprese cuando tiene la ocasión.

    • El manejo del tiempo

      Tu pequeña no sabe de relojes. No hay horas, no hay citas, sólo existe el ahora. Y normalmente ahora quiere jugar. Es inútil que le hables de que es tarde, de que hay una hora para llegar y de que se levante rápido, se vista rápido, desayune rápido y se lave rápido. No lo entiende. Sólo conseguirás frustrarte tú y frustrarla a ella sin saber por qué. Levántala con tiempo suficiente para hacer las rutinas con calma y, aunque todos los días serán diferentes (ellos siempre saben hacerlos) tendréis margen suficiente para llegar puntuales. Igual de importante que la de la mañana es la rutina de la noche. Acostarse pronto para dormir suficiente y que levantarse no sea una tortura para todos es vital. Para ello lo más seguro es tener una hora fija a la que empezar la rutina con tiempo: el baño, la cena y lo que queramos (jugar, cuento, historia) y a dormir. Pero recuerda, que aún así, siempre habrá muchas situaciones inesperadas que alterarán tu horario, y tendrás que ser flexible, reorganizar y tener paciencia (y asumir que llegas tarde y, a veces, muy tarde). Para niños a partir de tres años, puede ser buena idea utilizar relojes de arena para contabilizar pequeños tiempos (1, 3, 5 minutos) y que sean conscientes de una forma más tangible del tiempo que tienen para hacer una tarea o para salir.

 

  • Prepara la ropa con tiempo

    El tema de la ropa y de vestirse puede convertirse a veces en un momento difícil en la rutina de las mañanas. En unas edades en las que los niños son más rígidos pueden surgir dificultades a la hora de elegir la ropa, ya sea porque no les resulta cómoda, no les gusta, etc. Si éste es un tema que a tu hija le preocupa no desesperes, son etapas que pasan, tómalo con calma e intenta buscar soluciones prácticas, como elegir la ropa el día antes, preparar conjuntos de ropa entre los que ella pueda elegir o lo que se te ocurra para desatascar la situación.

Como ves, en todas estas situaciones, y en otras muchas que se te puedan dar, lo más importante es escuchar y observar a tu hijo, para intentar sintonizar con sus ritmos y sus necesidades. No hay normas generales, cada niña, cada niño y cada familia es diferente. Empecemos pues, con ganas e intentemos disfrutar cada día de este nuevo curso, que será único e irrepetible.

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Sobre Miriam Parada Robles

Apasionada por la naturaleza y la montaña. Llego hasta Gaia desde el mundo de la informática y la consultoría. Ser madre, con la llegada de mi primer hijo, marcó en mi vida un punto de inflexión replanteando mi modo de vivir, de pensar y de sentir. Ahora estoy aquí, decidida a mejorar un poquito mi mundo, defendiendo la maternidad y crianza respetuosas, el juego y el movimiento libre.

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