Colecho seguro, cómo conseguirlo

Cuando decidimos hacer colecho siempre parece que nos estamos saliendo de lo que es normal, de lo correcto, saludable y seguro. Pero, ¿es esto cierto? ¿o es mejor que nuestros niños duerman solos en habitaciones separadas? El sentido común, olvidando tradiciones y prejuicios, debería decirnos que es más seguro que no estén solos, sino bajo la supervisión y la compañía de un adulto (aunque esté durmiendo).

Ya casi estaba para nacer nuestro primer hijo cuando decidimos que queríamos hacer colecho. Nos parecía maravilloso el hecho de dormir cerquita de nuestro bebé y saber en cada momento cómo se encontraba. Además, como queríamos tener lactancia materna, nos parecía una solución ideal para que no tuviera que levantarme por las noches. Pero teníamos reservas con respecto a lo seguro que pudiera ser. Para saber un poco más del tema nos hicimos con el libro «Dormir con tu bebé» del Dr. James J. McKenna, director del Laboratorio del Comportamiento del Sueño Maternoinfantil de la Universidad de Notre Dame. Es un libro corto pero con toda la información que necesitábamos.

McKenna no se refiere al colecho únicamente como al hecho de dormir en la misma cama o en el mismo lecho. Se refiere también a todas aquellas formas de las cuales puede dormir una familia de manera que los adultos puedan controlar el bienestar de los pequeños. Así pues, tener a nuestro bebé en una cuna separada dentro de nuestro cuarto también lo considera colecho. Pero no todas las formas de hacer colecho son igual de seguras y, de hecho, algunas son muy peligrosas, como por ejemplo dormir con un bebé en un sofá o en un sillón. El colecho tiene muchos beneficios para los bebés y los papás, pero es muy importante hacerlo de forma segura. Es el caso de compartir la cama el que requiere de mayor cuidado. Aquí tenemos algunos motivos por los que deberíamos descartar el hacer colecho en el mismo lecho:

  • Obesidad de alguno de los adultos que comparten la cama.
  • Si alguno de los adultos es fumador o la madre fumó en el embarazo.
  • Si la cama no es una superficie lisa y firme (sofás, tumbonas, colchones de agua, plumas, …)
  • Si en la cama hay muchas almohadas, cojines o peluches.
  • Si la ropa de cama es muy gruesa, pesada o con muchas capas.
  • Si la habitación está muy caldeada.
  • Si alguno de los adultos está bajo los efectos del alcohol, drogas u otra medicación que pueda disminuir sus facultades. Incluso si están muy agotados podrían no despertarse si el bebé los necesita.
  • Si hay otros niños más mayores o animales domésticos que pudieran subirse a la cama por la noche.
  • Si existe algún hueco entre la cama y la pared o entre el colchón y la estructura de la cama en los que el bebé podría quedarse atrapado.

Muchos de los riesgos existentes dejan de ser trascendentales a medida que nuestro bebé va creciendo, por ejemplo, aquellos que están relacionados con el SMSL (síndrome de muerte súbita del lactante), mucho más probable durante los seis primeros meses de vida. 

McKenna describe cómo debería ser el escenario ideal para realizar el colecho en la misma cama de forma segura (ver imagen). En él ambos padres habrían asumido la responsabilidad del colecho, serían no fumadores y, habrían elegido la lactancia materna. La cama sin estructura (o con una estructura que se ajuste a la perfección) debería de estar alejada de paredes y muebles. Mantas y ropa ligera, almohadas firmes y sin peligro de que otros niños o mascotas se suban a la cama. Y asegurarse de que el bebé siempre duerma boca arriba (hasta que él mismo sepa darse la vuelta).

Puede parecer un poco exagerado lo de desbaratar todo nuestro cuarto para hacer el colecho en la misma cama, pero si realmente queremos hacerlo, debe ser de forma segura. La causa más frecuente de muerte en los bebés que hacen colecho es la de asfixia al quedar atrapados entre el colchón y la pared u otro objeto (mesitas de noche, cabeceros o pies de la cama). Nosotros decidimos sustituir nuestras mesitas de noche por estantes y quitarle las patas a la cama. También cambiamos sábanas y mantas por un nórdico ligero.

Si después de todo no nos sentimos tranquilos compartiendo la cama, no podemos cumplir todas las condiciones de seguridad o, simplemente no queremos, siempre tenemos la opción de usar una cuna de colecho acoplada o, incluso una cuna separada dentro de nuestro cuarto. Así seguiríamos teniendo gran parte de las ventajas del colecho sin los riesgos que puede haber en la cama de un adulto. Nosotros pusimos una cuna de colecho que hemos utilizado mayoritariamente como barrera, ya que el pequeñín siempre acababa reptando hasta donde yo estaba.

¿Y no están mejor en su cuarto? Son muchas las ventajas científicamente demostradas que tiene el hecho de que durmamos con nuestros bebés, para ellos (contacto, calor, alimento, menos ansiedad…) y para nosotras (tranquilidad, lactancia, descanso…). Pero si hablamos en términos de seguridad hay que destacar el hecho de que los bebés que duermen solos en habitaciones separadas tienen, como mínimo, entre un 25% y un 50% más de posibilidades de sufrir SMSL (en los primeros meses de vida, cuando hay más riesgo), según los estudios citados en el texto de McKenna. Existen algunos «métodos para aprender a dormir» (con los que no estoy de acuerdo en absoluto, en general de nada que se denomine método), como el conocido método Estivill, que consisten en dejar que nuestros pequeños lloren solos en sus cuartos y que, a mayores del riesgo de SMSL, también conllevan otros peligros para su salud y su desarrollo.

Lo más importante pues, es hacer lo más adecuado a nuestra familia, siendo siempre rigurosos con la seguridad de los pequeños y, esto incluye la recomendación de mantener al menos, durante los primeros seis meses de vida al bebé durmiendo en nuestro mismo cuarto, aunque sea en una cuna o moisés independiente.

Cuatro años y medio después de empezar a hacer colecho con nuestro primer hijo (que ahora duerme en su cuarto) y, ahora con la segunda bebé, estamos convencidos de que no podía haber sido de otra manera. El calor, el contacto, la lactancia y la tranquilidad de saber siempre cómo está no tienen precio. Para nosotros sí es más seguro.

Más información: Libro «Dormir con tu bebé» del Dr. James J. McKenna.

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Sobre Miriam Parada Robles

Apasionada por la naturaleza y la montaña. Llego hasta Gaia desde el mundo de la informática y la consultoría. Ser madre, con la llegada de mi primer hijo, marcó en mi vida un punto de inflexión replanteando mi modo de vivir, de pensar y de sentir. Ahora estoy aquí, decidida a mejorar un poquito mi mundo, defendiendo la maternidad y crianza respetuosas, el juego y el movimiento libre.
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