¿Reconoces las señales de tu bebé?

Cuando llega nuestro primer hijo o hija, si no hemos tenido un contacto cercano con bebés antes, nos resulta difícil comprender lo que nuestro bebé nos está diciendo. El bebé no habla, es un nuevo ser que se comunica de una forma diferente a la que estamos acostumbrados y su forma de hablar va a ser a través de la expresión corporal, como los ruiditos, los gestos y las miradas.

La expresión corporal tiene una doble función: mostrar las emociones y comunicar a los demás. Por esto es, que hay algunos de estos signos que son comunes o habituales en todos los bebés, pero otros serán propios de cada uno y tendrá su propio repertorio y forma de hacer. Comienza así, un aprendizaje en el que tenemos que descubrir y conocer a nuestro bebé a través de los signos con los que se comunica. Parece difícil, pero a poco que observemos y pasemos tiempo juntos, vamos a ir dándonos cuenta de lo que nos está diciendo sin palabras y podremos satisfacer sus necesidades y anticiparnos a lo que va a ocurrir, así como detectar señales de alerta y posibles problemas de salud.

Una mutua comprensión va a proporcionar a la familia una gran satisfacción y bienestar, evitando la gran frustración que supone sentir que no estás comprendiendo y que no te están comprendiendo. El bebé se sentirá seguro y aceptado, lo que contribuye a la formación de una buena autoestima del bebé y de una buena relación mamá/papá y bebé.

Es fácil reconocer en las expresiones faciales del bebé las emociones básicas: dolor, sorpresa, ira, miedo, asco, tristeza y alegría. Son muy similares a las de cualquiera de nosotros, ya que vienen genéticamente programadas para que podamos ser empáticos los unos con los otros.

Pero hay más, el bebé nos cuenta muchas más cosas a través de sus gestos, ruidos y miradas. Podemos saber cuando tiene hambre, sueño o cuando tiene ganas de jugar, cuando está aburrido e, incluso decirnos que sí o que no. Algunas de estas señales podrían ser:

  • Hambre: Antes de que empiece a llorar por hambre el bebé ya nos ha enviado muchas señales. Abre y cierra la boca, saca la lengua, mueve la cabeza hacia los lados buscando el pecho y se chupa las manos. Si estas señales no son atendidas, el bebé acabará moviéndose agitadamente y por último llorando intensamente.
  • Sueño: Bosteza, se frota los ojos o las orejas, lloriquea frecuentemente. Oculta su carita en nuestros brazos para evitar los estímulos visuales, o se «acuna» haciendo sonidos monótonos para bloquear los estímulos auditivos. Tiene la mirada fija. Si ya se puede mover por sí mismo está más torpe en sus movimientos.
  • Ganas de jugar y aceptación: Ojos abiertos y brillantes, sostienen la mirada, sonríen. Rostro y cuerpo relajados, movimientos suaves. Cuerpo en actitud abierta, extienden los brazos hacia nosotros. Ronronea, succiona tranquilamente.
  • Aburrimiento y rechazo: Ojos cerrados sin dormir, bostezos, desvían la mirada, ceño fruncido, mirada fija, pucheros, hipo. Movimientos descontrolados e inquietos. Cuerpo en actitud cerrada, se voltean, arquean la espalda. Apartan o empujan nuestras manos.

La lectura de las señales del bebé hay que hacerla teniendo en cuenta varios factores:

  • Las señales deben ser interpretadas dentro del contexto en el que nos encontramos. No es lo mismo ver que nuestro bebé oculta su cara y cierra los ojos cuando estamos en un centro comercial (puede querer bloquear los estímulos visuales), que cuando estamos en nuestra casa por la noche (sueño).
  • Deben ser observadas de forma colectiva, asociadas a otras señales, ya que de lo contrario podría llevarnos a error. Cuando nuestro bebé llora, tenemos que sumar el lloro a otras señales para saber qué es lo que le sucede. Puede ser hambre, sueño, dolor, aburrimiento, miedo o rechazo.
  • La personalidad del bebé y la nuestra propia. El bebé tiene su propio carácter y, por lo tanto, su propia forma de hacer las cosas. Sus señales llevan su propio sello. Pero también puede haber percibido que algunas señales son respondidas mejor que otras por nosotros, e incluso tendrá señales diferentes con personas diferentes.

Todo esto, es mucho más fácil de lo que parece. Si nos dedicamos, a nosotros y a nuestro bebé, tiempo de calidad, con la atención que nos merecemos, la comunicación, la intimidad y la complicidad va a darse de forma natural. Así que, ¡vamos a conocernos!


¿Recoñeces os sinais do teu bebé?

Cando chega o noso primeiro fillo ou filla, se non tivemos antes contacto próximo con bebés, resúltanos difícil comprender o que o noso bebé nos está a dicir. O bebé non fala, é un novo ser que se comunica dun xeito diferente ó que estamos acostumados e a súa forma de falar vai ser a través da expresión corporal, coma os ruidiños, os xestos e as miradas.

A expresión corporal ten unha doble función: amosar as emocións e comunicar a os demais. Por isto é, que hai algúns destos sinais que son comúns ou habituais en todos os bebés, pero outros serán propios de cada un e terá o seu propio repertorio e forma de facer. Comeza así, unha aprendizaxe na que temos que descubrir e coñecer ao noso bebé a través dos sinais cos que se comunica. Parece difícil, pero a pouco que observemos e pasemos tempo xuntos, imos ir dándonos de conta do que nos está a dicir sen palabras e poderemos satisfacer as súas necesidades e anticiparnos ao que vai acontecer, así como detectar sinais de alerta e posibles problemas de saúde.

Unha mutua comprensión vai proporcionar á familia unha grande satisfacción e benestar, evitando a gran frustración que supón sentir que non estás a comprender e que non te están a comprender. O bebé sentirase seguro e aceptado, o que contribúe á formación dunha boa autoestima do bebé e dunha boa relación mamá/papá e bebé.

É doado recoñecer nas expresións faciais do bebé as emocións básicas: dor, sorpresa, ira, medo, asco, tristeza e alegría. Son moi similares ás de calqueira de nós, xa que veñen xenéticamente programadas para que poidamos ser empáticos uns cos outros.

Pero hai máis, o bebé cóntanos moitas máis cousas a través dos seus xestos, ruidos e miradas. Podemos saber cando ten fame, sono ou cando ten ganas de xogar, cando está aburrido e, incluso dicirnos que sí ou que non. Algúns destes sinais poderían ser:

  • Fame: Antes de que comece a chorar por fame o bebé xa enviou moitos sinais. Abre e pecha a boca, saca a lingua, move a cabeza cara os lados buscando o peito e chupa as súas mans. Se estes sinais non son atendidos, o bebé acabará movéndose axitadamente e por último chorando intensamente.
  • Sono: Bosteza, frota os ollos ou as orellas, choriquea frecuentemente. Oculta a súa cariña nos nosos brazos para evitar os estímulos visuais, ou «acúnase» facendo sons monótonos para bloquear os estímulos auditivos. Ten a mirada fixa. Se xa se pode mover por sí mesmo está máis torpe nos seus movementos.
  • Ganas de xogar e aceptación: Ollos abertos e brillantes, sosteñen a mirada, sorríen. Rostro e corpo relaxados, movementos suaves. Corpo en actitude aberta, extenden os brazos cara nós. Ronronea, succiona tranquilamente.
  • Aburrimento e rexeitamento: Ollos pechados sen durmir, bostezos, desvían a mirada, ceño fruncido, mirada fixa, pucheiros, hipo. Movementos descontrolados e inquedos. Corpo en actitude pechada, voltéanse, arquean a espalda. Apartan o empurran as nosas mans.

A lectura dos sinais do bebé hai que facela tendo en conta varios factores:

  • Os sinais deben ser interpretados dentro do contexto no que nos atopamos. Non é o mesmo ver que o noso bebé oculta a súa cara e pecha os ollos cando estamos nun centro comercial (pode querer bloquear os estímulos visuais), que cando estamos na nosa casa pola noite (sono).
  • Deben ser observados de xeito colectivo, asociados a outros sinais, xa que do contrario podería levarnos a erro. Cando o noso bebé chora, temos que sumar o choro a outros sinais para saber que é o que lle acontece. Pode ser fame, sono, dor, aburrimento, medo ou rexeitamento.
  • A personalidade do bebé e a nosa propia. O bebé ten o seu propio carácter e, polo tanto, a súa propia forma de facer as cousas. Os seus sinais levan o seu propio selo. Pero tamén pode ter percibido que algúns sinais son respondidos mellor que outros por nós, e incluso terá sinais diferentes con persoas diferentes.

Todo isto, é moito máis doado do que parece. Si nos adicamos, a nós e ao noso bebé, tempo de calidade, coa atención que nos merecemos, a comunicación, a intimidade e a complicidade vai a darse de xeito natural. Así que, ¡imos a coñecernos!

Fotografías: Senivpetro y Freepik

Sobre Miriam Parada Robles

Apasionada por la naturaleza y la montaña. Llego hasta Gaia desde el mundo de la informática y la consultoría. Ser madre, con la llegada de mi primer hijo, marcó en mi vida un punto de inflexión replanteando mi modo de vivir, de pensar y de sentir. Ahora estoy aquí, decidida a mejorar un poquito mi mundo, defendiendo la maternidad y crianza respetuosas, el juego y el movimiento libre.

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