Una mesa de estación es un rincón de casa (o del aula), normalmente una mesa, en el que podemos seguir el ciclo natural del año. Para la pedagogía Waldorf es muy importante transmitir a las niñas y niños esta conexión con la naturaleza. Por eso, para ayudarles a observar los cambios estacionales y todo lo que tienen alrededor se utiliza la mesa de estación.
Cuando traemos el mundo exterior al interior de casa (o del aula) creando una mesa de estación con colores y elementos naturales, sin el uso de palabras, las criaturas aprenden a valorar y a apreciar las muchas maneras en que la naturaleza de su entorno se manifiesta y cambia. Por eso, la mesa de estación facilita que las niñas y niños experimenten conscientemente el ritmo del año. Esto representa para ellas y ellos una gran fuente de seguridad.
¿Qué necesito para crear una mesa de estación?
El lugar
Todo lo que se necesita para crear una mesa de estación (también llamada mesa de la naturaleza) es un lugar para poner los elementos. Puede ser una mesa o un mueble especial de la casa o del aula. El ideal será que este lugar sea siempre el mismo; esto proporcionará a las criaturas un foco constante para centrar su atención. Sobre la mesa, para poder colgar telas y otros elementos, también se puede hacer una especie de estructura (atando unos palos de madera, por ejemplo) que complete la mesa estacional o de la naturaleza.

Los paños
Un elemento básico de una mesa estacional es una tela suave de algodón, seda, terciopelo, fieltro… Pueden usarse paños de seda, de organza o de algodón, por ejemplo. La tela se puede colocar sobre la mesa, o también se puede emplear como un fondo, subiéndola hacia la pared y atándola a algún gancho.
Los colores de la tierra (de la superficie de la mesa) y del fondo son muy importantes porque vienen a expresar el estado de ánimo de la estación. Los azules y morados, representan el invierno; verdes y amarillos, la primavera; los colores naranjas y rojos, el verano; y los tonos teja y marrones nos trasladan al otoño. Para saber los colores representativos de cada estación podéis tomar como referencia el calendario anual de Grimm´s que os puede servir de ayuda.
Otra opción para tener un fondo hermoso y acorde con los colores de la estación, nuestra propuesta es pintar algunas láminas con acuarelas.

Elementos naturales
Los elementos naturales son otro de los elementos imprescindibles en las mesas de la naturaleza. Es habitual ver presidiendo la mesa de estación, un florero con ramas o flores de temporada. Aprovechad cada salida con vuestras criaturas, para hacer una recolecta de materiales naturales. Podéis coger, por ejemplo hiedras, troncos, bellotas, piñas, hojas, conchas… Una vez en casa, seleccionad y clasificad las recogidas.

Los personajes
Por último, pero no menos importante, no podemos olvidarnos de las figuras. Hay muchas que se pueden poner en la mesa de estación que reflejan los diferentes momentos del ritmo anual y también las festividades que vivimos en nuestra entorno. Aunque algunas, como la Madre Tierra por ejemplo, al ser una figura central, puede estar presente durante todo el año. Se puede confeccionar como si fuera un hada. Aquí os dejamos una propuesta de De mi casa al Mundo
Por lo tanto, las figuras que utilicemos para la mesa podemos hacerlas nosotras mismas con lana, fieltro… y también se pueden colocar elementos comprados por ejemplo: animales de madera, mandalas, piezas sueltas… Mirad las posibilidades que tenemos en nuestra tienda.

Cestas o contenedores
Podéis presentar los diferentes elementos en cestas o contenedores que os gusten y que creen harmonía en el espacio de juego. Estos materiales, tanto los que recogéis como los otros, clasificados, serán de gran valor como piezas sueltas para muchos juegos de las criaturas a lo largo de mucho tiempo: preparar comidas para sus muñecas, hacer dibujos y crear formas, organizar cuentos o hacer juegos de la simetría…

¿Cómo se usa la mesa de estación?
Primero de todo, es importante tener en cuenta que cada mesa de estación puede ser diferente: son contenedores variables, que siempre están cambiando con objetos que van y vienen. A las niñas y niños se les debe permitir tocar y mover los objetos sobre la mesa de estación, y, en caso de que los llevan para jugar fuera de ella, después los devolverán a su lugar. También se les puede animar a que busquen tesoros de la estación, que puedan ir incorporando cada día. Las criaturas suelen tener los bolsillos llenos de tesoros; en verano de conchas y pequeñas caracolas, a veces alguna piedra, otras veces flores o piñas…
La mesa de estación puede estar presente en la casa o en el aula desde que las criaturas son bebés. Será a partir de los dos años cuando comenzarán a interactuar más con ella, integrando poco a poco ese ritmo anual del que os hablamos al principio.
Es importante que la mesa sea fiel a la estación que estamos atravesando y también a la etapa en la que se encuentran las niñas y niños. Para criaturas muy pequeñas, optaremos por una mesa de naturaleza más sencilla; quizás una tela, algún animal y un par de piñas o ramas es más que suficiente.
Para completar esta hermosa propuesta, podéis acompañar todo el trabajo de la mesa de estación con cuentos apropiados a la temporada. Podéis mirarlos detenidamente en esta entrada en el blog.

La mesa estacional de primavera de Gaia
La mesa de estación en esta época del año, representa el estallido de vida y color de la primavera. En la pedagogía Waldorf la primavera se manifiesta en los colores verde, rosa claro, púrpura y amarillo brillante. ¡Mirad nuestra mesa de estación inspiración Waldorf!

En esta ocasión, escogimos como base la plataforma de pétalos de Grapat sobre telas de nailon y organza. También disponemos de otras bases sobre las que podéis construir vuestras mesas estacionales.
Usamos los Nins de Grapat como figuras representativas y elemento central, ya que son ideales para desenvolver el juego simbólico, la invención de historias y la expresión de los mundos interiores donde los personajes cobran vida. Debido a que carecen de características físicas, pueden ser todo aquello que la criatura imagina: un Nin con chistera, Nin con gorro o un Palo puede ser un rey, una maga, una princesa, un hada, una reina, la madre tierra, una sirena, una ninfa, un gnomo… todo lo que la criatura quiera que sea.
Con los materiales no estructurados, no hay más límites que los de su propia imaginación. Al no tener una caracterización determinada, ni trazos faciales o género, las criaturas los convierten en todos los personajes de juego que necesitan o quieren para recrear sus propias historias, rememorar vivencias o practicar experiencias.

Como conjunto de muestras naturales empleamos: troncos de madera y diferentes flores y ramas silvestres propias de nuestra entorno.
Como ya se expuso anteriormente, esta es una forma natural de que las criaturas aprendan a reconocer los cambios de las estaciones a través de una experiencia multisensorial que les permite ver, tocar y sentir esos elementos naturales en combinación con otros.

Recordad, la mesa de estación es un elemento vivo. Como tal, siempre está cambiando, a imagen y semejanza de la propia naturaleza. Como se viste con elementos naturales, se puede complementar con todo tipo de pequeños tesoros que las criaturas pueden salir a buscar y encontrar en la naturaleza (la playa, el campo, el jardín o el parque): una piña, una piedra, unas ramas, hojas, flores, una concha de mar, arena… ¡Que divertido es salir en familia a buscar tesoros!
Las niñas y niños son felices cuando aprenden jugando libremente. Y eso es justo lo que les ofrece la mesa de estación, la posibilidad de recrear un Minimundo propio lleno de color y naturaleza, un microcosmos natural, un escenario simbólico en miniatura en el que pueden, no solo aprender mucho de su entorno mediante la observación, la exploración y la experimentación, sino también expresarse, jugar y exteriorizar sus propios mundos internos.

Los seis primeros años de vida son grandes investigadoras y tienen una gran capacidad de imitación, que utilizan para aprender del medio que les rodea. Es en esta etapa cuando desarrollan su voluntad, por lo que deben ser libres de movimiento, de jugar, de imitar…
Así que el ideal con este tipo de material es dejarles jugar libremente, sin interferir en su juego ni condicionar su imaginación. Pero también se puede motivarlas para que busquen en el parque, la playa o el campo elementos afines para completar la mesa de estación, para integrarlos en ella y así representar la naturaleza y el ritmo anual de las estaciones.








