Las cajas de permanencia Montessori son materiales que favorecen el desarrollo del sentido de permanencia de los objetos. Con ellas las niñas y niños podrán trabajar también el movimiento, la psicomotricidad fina, la coordinación óculo-manual, la resolución de problemas, la lógica matemática…
El sentido da permanencia es aquel que nos permite ser conscientes de la existencia de las cosas aún cuando desaparecen de nuestra vista. Para una bebé, cuando algo desaparece da su vista, desapareció para siempre: si no lo ve, no existe. Es por eso que muchas veces observamos que, si nos apartamos del ángulo de visión de nuestras bebés, ellas rompen a llorar. Por si os interesa, aquí os dejo un vídeo de experimentos con bebés sobre la permanencia del objeto en los laboratorios de Andrea Aguiar de la Universidad de Waterloo, Canadá y Andrew Meltzoff de la Universidad de Washington.
El desarrollo del sentido de la permanencia es algo que irá adquiriendo con la madurez, pero… ¿podemos nosotras ayudar a la adquisición del sentido de la permanencia? Claro que SÍ!
El desarrollo del sentido de la permanencia es algo que irá adquiriendo con la madurez, pero… ¿podemos nosotras ayudar a la adquisición del sentido de la permanencia? Claro que SÍ! Hay diversos juegos que podemos hacer con las bebés que les ayudarán a ir adquiriéndolo poco a poco. Estos juegos pueden ser tales cómo: esconder un juguete debajo de una manta dejando destapado un trozo para que vea ese hueco y le llame la atención buscarlo, el típico juego del cucú- trás, … En definitiva, todos aquellos juegos que consisten en esconder algo o escondernos nosotras, pero adaptándolos de una forma muy progresiva, para que no sea algo que le provoque frustración. Juegos en los que la criatura se sienta motivada a investigar y descubrir poco a poco la permanencia de los objetos.
¿Cómo se desarrolla esta habilidad?
En su teoría del desarrollo cognitivo Piaget habla de hasta seis subetapas en las que la noción de la permanencia del objeto va desarrollándose.
Subetapa de la actividad refleja
Esta subetapa va desde el nacimiento hasta el primer mes. La bebé aprende cómo puede moverse su cuerpo, aunque todavía tiene una visión muy borrosa y sus lapsos de atención son más bien cortos. Se limita a ejercitar reflejos innatos. Los tres principales logros de esta subetapa son chuparse los dedos, seguir con los ojos algo que se mueve y cerrar las manos.
Subetapa de reacciones circulares primarias
Se corresponde con el mes 1 al 4 de vida. La bebé ve los objetos y empiezan a fijarse más en ellos. Puede que cuando le escondan un objeto la bebé trate de buscarlo durante un rato, pero no va a esforzarse mucho y, al cabo de poco tiempo, hará como que ya no existe. No hay permanencia del objeto de ninguna manera. Sin embargo, sí que muestra ciertas respuestas anticipatorias ante imágenes y sonidos familiares, como puede ser abrir la boca ante una cuchara o succionar al aire al ver un biberón. Sus acciones son menos reflexivas que en la subetapa anterior, y ya se comporta de forma más intencional. Descubre cómo usar su cuerpo.
Subetapa de reacciones circulares secundarias
Esta etapa va de los 4 a los 8 meses. Las bebés alcanzan objetos que están parcialmente escondidos, sobre todo en el séptimo mes. No es permanencia del objeto del todo, puesto que si el objeto es escondido por completo la bebé no lo buscará.
Subetapa de coordinación de las reacciones circulares secundarias
Esta etapa va de los 8 a los 12 meses y ya podemos hablar de permanencia del objeto. La niña y/o el niños es capaz de recuperar un objeto que se encuentra totalmente oculto en la misma habitación, siempre y cuando haya visto como se lo escondían.
Reacciones circulares terciarias
Esta etapa va de los 12 a los 18 meses. La niña y/o el niño está en condiciones de recuperar un objeto oculto varias veces dentro de su punto de vista, pero no puede localizarlo cuando esté fuera de su campo perceptual. Es decir, si se le esconde un juguete sin que ella esté viéndolo y en un lugar que no le suena que pudiera estar, el niño no lo va a encontrar. Esto es debido a que la bebé todavía no tiene la capacidad de representación interior para representar el objeto e imaginarse varios lugares en los que podría estar.
Resolución simbólica de problemas
La niña y/o el niño ya comprende perfectamente la idea de permanencia del objeto. Es capaz de entender que los objetos pueden estar ocultos en lugares nuevos, es decir, se puede hacer una representación mental de que un osito está, por ejemplo, dentro de un contenedor, aunque nunca antes lo haya visto ahí. Puede representar mentalmente imágenes del objeto y plantearse diferentes escenarios en donde podría estar. No necesita haber visto como se lo escondían para ir en su búsqueda.
Aunque los hallazgos de Piaget han sido fundamentales para la psicología del desarrollo, son muchas quienes los ponen en duda. Un ejemplo de ello lo tenemos en las investigaciones de Bower, T. G. R. y Wishart, J. G. (1972). En su artículo, The effects of motor skill on object permanence, muestran los resultados y conclusiones derivadas de sus experimentos donde se documentaron casos de total adquisición de permanencia del objeto en bebés de tan solo 3 meses de edad, algo que es muy prematuro teniendo en cuenta que Piaget hablaba de, como mínimo, 16 meses.
Además, estas mismas investigadoras han sugerido explicaciones alternativas de por qué las bebés no buscan juguetes ocultos: las criaturas muy pequeñas simplemente pueden no tener la coordinación física necesaria para buscar el artículo, y, en otros casos, también es posible que las bebés no tengan interés en encontrar el objeto oculto.
Cada niña y cada niño es un mundo y la velocidad con la que va a adquirir la permanencia del objeto varía de persona en persona. Las subetapas propuestas por Piaget no se deben ver como algo fijo e inamovible, puesto que puede haber criaturas que tarden un poquito más y otras que tarden un poquito menos. Incluso se ha debatido sobre si la permanencia del objeto depende de factores culturales y estimulación temprana.
Aquí os dejo un vídeo sobre los 4 estadios de desarrollo cognitivo formulados por Piaget, padre de la psicología evolutiva, con diferentes pruebas: permanencia del objeto, conservación y pensamiento.
1º Periodo sensorio-motor (niñas y niños de 0-2 años)
2º Periodo pre-operacional (niñas y niños de 2-7 años)
3º Periodo concreto (niñas y niños de 7-11 años)
4ª Periodo formal (criaturas y adolescentes de 11 años en adelante, aproximadamente hasta los 19 años)
Cajas de permanencia
Las cajas de permanencia son una especie de “cajas” de madera donde podremos meter un objeto que por el momento dejaremos de ver. En las primeras cajas de permanencia el objeto volverá a la vista de la bebé de forma rápida, solo será unos segundos el tiempo que deje de verlos, posteriormente el objeto tardará un poquito más en aparecer, y más tarde, será la bebé lo que tendrá que descubrirlo abriendo un cajón o tras una puerta abatible, …etc.
Este material les permitirá practicar la habilidad manual de encajar los objetos y además favorecerán algo muy importante también en estas edades, la repetición: cada vez que introducimos el objeto, este vuelve a salir, lo que hace que la criatura se interese por volver a repetir la actividad una y otra vez. Estas cajas llaman al movimiento y en especial al movimiento de la mano, algo que está estrechamente relacionado en estas edades tempranas con el desarrollo cognitivo. Y es que como decía María Montessori: “la mano es el instrumento de la inteligencia”.
¿Para qué edad están recomendadas?
Hay diferentes cajas de permanencia de que nos permitirán ofrecer una progresión. Es por eso que cada una de ellas requerirá de un momento diferente que tiene más que ver con la maduración de cada bebé que de su edad física. Las cajas de permanencia son materiales que se usan en las escuelas Montessori Nido (0 a 18meses) y en Comunidad infantil (18-36meses).
Tipos de cajas de permanencia
Caja de permanencia con bandeja
La caja de permanencia con bandeja es la más sencilla de utilizar. En ella, la bebé introduce la pelota por el agujero y rápidamente sale hacia la bandeja. En este momento, la criatura la recupera y puede repetir la actividad si así lo desea. El circulo y la pelota son los más fáciles de encajar, ya que no requieren de que tenga que girar el pulso para encajar la pelota, que al ser redondeada encaja fácilmente en el círculo. Como la bandeja es corta, la pelota desaparecerá por unos pequeños instantes y volverá a ser visible para la criatura, que podrá recogerla de nuevo de dentro de la bandeja.
Caja de permanencia con cajón
En la caja de permanencia con cajón la pelota desaparecerá completamente de la vista de las criaturas. Para verla y recuperarla tendrán que abrir el cajón cogiéndolo del pomo y estirando. La dificultad en esta caja viene dada por el hecho de recuperar la pelota de dentro del cajón: el cajón y la criatura debe tener la habilidad suficiente para devolverlo a su sitio. A mayores ofrece una dificultad añadida: la bola tiene paredes irregulares lo que obligará a la criatura a ejercer presión para hacerla pasar a través del orificio.
Caja de permanencia con cajón largo
La caja de permanencia de cajón largo tiene un cajón más alargado, así que tendrán que abrirlo mucho más para ver dónde está la pelota. Tiene inclinación, por lo que la pelota bajará sola por el cajón. Al igual que en la caja anterior, el cajón no podrá salirse, ya que tiene un tope que se lo impide.
Caja de permanencia de hucha con cajón
La caja de permanencia de hucha con cajón, presenta una nueva dificultad para la criatura al tener que encajar una pieza con forma redonda pero plana. Necesitará alinear y girar la muñeca para introducir las monedas. También tendrá que usar una pinza más pequeña con los dedos índice, corazón y pulgar y un mayor control psicomotriz. Después de introducir las monedas, la criatura tendrá que recuperarlas sacando el cajón como en la caja de permanencia de cajón.
Caja de con una sola forma geométrica
Estas cajas de permanencia presentan una única forma geométrica con una puerta que se abre. En cada una de ellas trabajaremos la habilidad específica para encajar cada forma. Podemos empezar con las cajas del cilindro grueso y del cilindro delgado que al no tener ángulos suelen resultarles más fáciles y después ya pasamos a las formas con ángulos como el cuadrado, rectángulo y triángulo. Cuando la criatura introduce la pieza en la caja queda dentro de ella, pero si se asoma por la puerta podrá verla por un agujero. Este agujero es tan grande que casi podría sacarla por ahí, pero el hecho de que haya una puerta le hace reforzar el concepto de estar abriendo algo para sacar un objeto que hay dentro.
De tapa abatible
Las cajas de permanencia de tapa abatible tienen la particularidad de que la criatura introduce los objetos por una parte y para poder recuperarlos tiene que pasar la tapa hacia el otro lado, por lo que en este momento quedará preparada la caja para repetir la actividad nuevamente. Por orden de dificultad tenemos: la caja de permanencia abatible con pelota, la caja de permanencia abatible con hucha y, por último, la caja con 4 formas geométricas de un único color. La caja de permanencia doble de Enrosca tiene una puerta basculante con un orificio a través del que se encajan las cinco piezas de colores. La puerta gira y las piezas de madera quedan de nuevo a la vista.
Con tres cajones inclinables
Las criaturas tienen una sensibilidad especial para los cajones, les encanta abrirlos para ver que hay dentro. Esta caja tiene tres cajones que se abren inclinando el cajón. De esta forma deja aparecer los objetos que guardamos y la criatura puede volver a guardarlos dentro de los cajones y volver a buscarlos siempre que quiera. Esta además presenta una nueva dificultad para la criatura al tener que encajar una pieza con forma redonda pero plana. Necesitará alinear y girar la muñeca para introducir las monedas. También tendrá que usar una pinza más pequeña con los dedos índice, corazón y pulgar, además de afinar el control psicomotriz.
Las pelotas
En las cajas de permanencia podemos encontrar diferentes tipos de pelotas:
- La pelota de tipo golf, que es una pelota pesada que hace ruido al caer dando la sensación de un objeto que cae dentro de la caja.
- La pelota de aire, que no pesa y no hace casi ruido al caer.
- La pelota de tela que hace que la criatura tenga que hacer cierta presión para que pase al otro lado.
Puede que para las adultas resulte muy obvio, pero lo que descubrirá la bebé con las cajas de permanencia es un hito en su desarrollo. Os animo a que hagáis la prueba con vuestras bebés, alrededor de los 8 meses, y observéis su reacción. Dejad que experimenten, metan los objetos en la caja y, cuando ya no los puedan ver y deduzcan que han desaparecido, abren el cajón y: ¡ahí están!













