Cómo estimular el gateo o no inhibirlo

El gateo. Todas sabemos ya de la importancia de que nuestras bebés gateen.

Se conocen los muchos, muchísimos beneficios que tiene, aunque a mí, más que en beneficios me gusta pensar al revés, los perjuicios que tiene el no gatear, porque lo otro es nuestro proceso natural. Así que más que tener que fomentar el gateo, tenemos que no inhibirlo.

Bebé gateando

No deberíamos tener que hacer nada especial, simplemente no intervenir forzando posturas de forma prematura ni interferir en los movimientos que la bebé puede hacer de forma autónoma. Nuestro papel no es enseñarle a andar ni a gatear, sino acompañar, dando amor y seguridad. Lo explica muy bien E. Pikler en su libro “Moverse en libertad”, donde nos cuenta la evolución del movimiento en las bebés cuando se produce de forma libre. Todas las niñas tendrían que pasar por todas las etapas si todo sigue su curso como debería. Para ello, tenemos que proporcionar a nuestra bebé muchos ratos de suelo (cortitos al principio, más largos cada vez), en un espacio seguro y con superficie suficiente para que pueda moverse con libertad,  ejercitar sus músculos, conocer su cuerpo y practicar una y mil veces. Nuestro papel: acompañar y observar mucho para vivenciar todas estas fases de transformación por las que va pasando nuestra pequeña y poder comprender y respetar sus tiempos, porque antes no es mejor, lo mejor es a su tiempo.

Etapas movimiento Emmi Pikler

«Moverse en libertad», Emmi Pikler

Algunas bebés, hagamos lo que hagamos, van a seguir adelante con su guía interna y seguirán este proceso evolutivo paso por paso; pero otras lo harán sólo si se producen las condiciones adecuadas. Y, en algunos casos, aún así, sí que podría llegar a necesitarse intervención, como en el caso de las bebés hiperlaxas.

Por eso, nuestro rol de observadoras va a servir también para “vigilar” que todo vaya bien, verificando que nuestra bebé se mueve de acuerdo a su edad, detectando posibles asimetrías o señales que nos indiquen que podemos necesitar intervenir en casa o con ayuda profesional.

¿Y qué es lo que podría inhibir el gateo?

  • El uso prolongado de cualquier artefacto que matenga atada a la bebé y sentada: sillitas (de paseo o de coche), hamaquitas, columpios, etc. En nuestro día a día su uso es, muchas veces inevitable, como en el coche (sin silla NO, por favor), pero intentemos reducirlo. Por ejemplo, podemos reducir el uso de las sillitas de paseo, practicando más el porteo, en el que la bebé va suspendida y no sentada en una posición fisiológica para ella.

Bebé porteado en fular

  • Los parques o corralitos, que no sólo limitan su espacio si no que interfieren en su campo de visión.
  • Andadores o taca tacas: artefacto ya prohibido en algunos países por el peligro que supone tener a un bebé desplazándose con ruedas a toda velocidad. Independientemente de lo que supone poner de pie a una bebé a la que no le corresponde esta postura por edad. Terroríficos.Bebé en andador
  • Sentar a la bebé de forma prematura, esto es, antes de que ella pueda hacerlo por sí misma, hito que suele ocurrir después de que empiece a gatear. Aunque ya tenga suficiente tono muscular para mantener derecha la espalda, todavía no es su momento de sentarse. Cuando la dejemos en el suelo, lo haremos siempre en una posición que sepamos que ya ha conquistado. La posición boca arriba, es el punto de partida para que ella se coloque luego como quiera en función de su momento evolutivo.
  • Agarrar de las manos para ayudarle a caminar. Lo mismo: aunque ya pueda tenerse en pie, si no ha conquistado la deambulación por sí misma, no es su momento de estar caminando por ahí. No está preparada y estamos perjudicando su equilibrio, sus reflejos y su desarrollo.
  • Intervenir o “ayudar” cuando no hace falta. Tenemos que proteger a nuestra hija de los peligros de verdad, no de una pequeña caída, o un pequeño chichón, del que va a aprender mucho más, vivenciándolo que no experimentándolo. Observemos y esperemos, ellas son muy competentes.
  • Falta de estímulos. Nuestras hijas lo pasan muy bien en el suelo de casa, pero vamos a proporcionarles más experiencias: un terreno con obstáculos, un césped, unas dunas, un suelo resbaladizo, la arena, unas escaleras…

Así que, dependiendo de nuestro estilo de vida, podemos intentar eliminar o reducir alguno de los artilugios que pueden interferir y adaptar nuestra forma de hacer en la medida que podamos para obstaculizar lo menos posible. Y luego que no se diga que no hemos puesto de nuestra parte para no inhibir el gateo 😉

Sobre Miriam Parada Robles

Apasionada por la naturaleza y la montaña. Llego hasta Gaia desde el mundo de la informática y la consultoría. Ser madre, con la llegada de mi primer hijo, marcó en mi vida un punto de inflexión replanteando mi modo de vivir, de pensar y de sentir. Ahora estoy aquí, decidida a mejorar un poquito mi mundo, defendiendo la maternidad y crianza respetuosas, el juego y el movimiento libre.

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