Emmi Pikler: movimiento libre y aprendizaje autónomo

Emmi Pikler: movimiento libre y aprendizaje autónomo

Emmi Pikler fue una pediatra húngara que a principios del siglo XX dirigió un hogar para criaturas huérfanas en Budapest llamado casa Niño Lóczy, poniendo en práctiva ideas pioneras para su tiempo. Ella defiende que las bebés deben moverse libremente de forma que no se les coloque en ninguna posición a la que no puedan llegar por ellas mismas. Confiar en la capacidad innata de las bebés de alcanzar cada hito motriz evolutivo sin ayuda, fomenta su autonomía y autoconfianza, y deriva en un desarrollo más armónico según esta teoría. Pikler nos invita a cambiar la perspectiva: a tener paciencia, a confiar en nuestras criaturas y en sus capacidades, y no exigirles que cumplan con parámetros previamente establecidos.

Los beneficios más importantes de aplicar el método Pikler son principalmente emocionales: el respeto por las capacidades de la criatura crea un marco de relación adulta-criatura basado en el reconocimiento y el apego positivo. Sobre la base de esa confianza, la criatura desarrollará un mejor conocimiento y auto-regulación que contribuirán a una autoestima sólida.

El principio más famoso de la metodología es que el papel de familia y/o cuidadoras debe ser solo de acompañamiento. Su funcion se limitará a ofrecer la seguridad y el apego necesarios para que las criaturas puedan desarrollarse por sí mismas sin inconvenientes. Esta falta de intervención psicomotriz permite que las capacidades de las criaturas se desarrollen de una forma más natural en comparación a la de las bebés que sí se han visto afectadas por intervención adulta.

Para conseguirlo habrá que tener en cuenta algunas consideraciones:

  • Las criaturas siempre se colocan boca arriba. Desde ahí deben aprender por sí mismas a girarse hacia los lados hasta que adquieran la capacidad de tumbarse boca abajo al girarse por completo.

Judit Falk y Anna Tardos (2008), investigadoras del método, comentan esto al respecto:

«El bebé que se desarrolla bien se muestra cada vez más interesado por lo que sucede a su alrededor. Cuando está acostado sobre la espalda, más pronto o más tarde empezará a volver la cabeza hacia ambos lados, luego se podrá poner de lado con todo el cuerpo y, por último, se tumbará boca abajo. Y esté segura que no lo hará del mismo modo que si un adulto hubiese intervenido en el proceso. Cuando después de haber pasado varios meses moviendo los brazos y las piernas tumbado boca arriba un niño consigue acostarse boca abajo por sí solo, está en condiciones de sostener y apoyar la cabeza sin tener que esforzarse. Progresivamente, conforme avanzan la maduración y la organización del sistema nervioso, los movimientos se van haciendo cada vez más controlados hasta lograr la direccionalidad.«

  • Posteriormente, empezarán a gatear y a sentarse, incluso a levantarse sin apoyo y a caminar. Este desarrollo es muy diferente al de las criaturas sometidas a la intervención psicomotriz, que suelen aprender primero a sentarse y después a gatear.
  • Esta metodología también se opone a la utilización de accesorios que limiten la movilidad das bebés, por ejemplo, los andadores.
  • El entorno debe adaptarse para la puesta en práctica de la metodología. Es necesario un espacio seguro donde puedan moverse con total libertad. Aunque no se debe interferir en su desarrollo psicomotriz, sí es necesario evitar cualquier objeto que pueda dañarles mientras realizan su proceso de autoconocimiento y exploración. El espacio contará con características como un suelo firme y cálido, estructuras para reptar o levantarse, materiales que puedan manipular de múltiples formas, iluminación adecuada y suficiente espacio.
  • Es necesario vestirlas con ropa cómoda para que puedan moverse con facilidad. Si es posible, se les debe dar libertad para que estén descalzas. Asimismo, la adulta debe estar atenta a las necesidades e interactuar con la criatura de manera que sepa que está acompañándola. La única forma en que se puede interferir en su movimiento es cuando la criatura lo solicita, por ejemplo, cuando desea ser cogida en los brazos.

Si queréis seguir tirando del hilo, para saber más sobre el método y las aportaciones de Emmi Pikler y su equipo podéis hacerlo aquí:

Documental Loczsy, un hogar para crecer, y al artículo La Educación Pikler-Lóczy: Cuando educar empieza por cuidar (2013) de Elena Herrán Izaguirre.

Materiales Pikler

El material Pikler es un tipo de material que fomenta el desarrollo autónomo y el movimiento libre de la bebé. Estos materiales se inspiran en el trabajo de Emmi Pikler para quien las bebés son capaces de alcanzar logros motrices por sí solas, sin necesidad de ayuda adulta.

Los materiales basados en la filosofía Pikler pueden usarse desde edades muy tempranas. Desde el momento en que a bebé inicia el movimiento, es importante no «obstaculizar» su camino. En primer lugar, con el tipo de ropa que usa, pero también con el entorno. Por ejemplo, podemos proporcionar un suelo para bebés rígido pero confortable. A medida que van creciendo, los materiales se sofisticarán para acompañarla de forma que pueda ir logrando retos adecuados a su edad.

Siempre dejan el protagonismo a la criatura, no imponen una manera de moverse sino que se adaptan naturalmente a los movimientos que ésta es capaz de hacer en cada momento. Por ejemplo, un material basado en Pikler jamás limitará el movimiento de la criatura o la sostendrá de pie si la bebé no puede hacerlo de forma autónoma. Además, son de calidad y están estudiados técnicamente para fomentar la autonomía.

¿Qué hay que tener en cuenta al comprar un material Pikler?

Antes de nada: lo más importante no son los materiales, sino la mirada que tenemos hacia la criatura. De nada vale comprar un material abierto o de movimiento libre, si luego no vamos a respetar el ritmo natural de evolución o vamos a forzar al bebé a hacer movimientos no naturales para ella en ese momento.

Buscaremos materiales de calidad, elaborados con maderas macizas, con una disposición técnica pensada para criaturas (por ejemplo, separación entre escalones o medidas) y que tenga suficiente peso para que no se desplace fácilmente. Es recomendable adquirir el material ya montado, para evitar riesgos de ensamblarlo de forma incorrecta.

Pelota Pikler

La Pelota Pikler es el primer juguete y está inspirada en la pedogagía Pikler-Lóczy. La pelota Pikler tiene unas aperturas amplias que facilitan el agarre, lo que la hace más atractiva para la bebé. Además, le da total libertad de movimiento porque no pesa, no bota ni se desplaza lejos, así que es un objetivo alcanzable. Pasado agún tiempo, cuendo el bebé gane fuerza, podemos introducir bolas, cascabeles e incluso pañuelos con contrastes (mira los que tenemos en Gaia), fomentando la posibilidad de manipulación, experimentación y concentración en el objeto.

¿Por qué usar los colores contrastados con las criaturas?

Durante las primeras semanas, la capacidad visual de la recién nacida es muy limitada pero empieza a mostrar interés por patrones en blanco y negro. Se siente atraída por las líneas rectas, las franjas, los diseños cuadriculados y cuanto más contraste tengan, más llamarán su atención. A medida que su percepción se va desarrollando, se mostrará receptiva sobre todo con el color rojo, por ser éste el más luminoso y brillante de los colores.

A los dos meses, la bebé ya distinguirá primero el color rojo y luego el verde. A los tres meses podrá distinguir el azul y el amarillo y a los cuatro podrá distinguir la mayoría de los colores. Antes de los seis meses no podrá percibir las formas de los objetos, solamente el contorno, donde cambian las zonas de color y solamente si éstas tienen un fuerte contraste. A partir de los seis meses, su percepción visual ya reconocerá una amplia gama de colores y tonos diferentes.

La Pelota Pikler acompaña a la bebé en todas sus fases de desarrollo; en el agarre, en la manipulación dentro del cesto de los tesoros, en el gateo y en los primeros desplazamientos. Es un material respetuoso con la etapa de crecimiento del bebé: dejad que la manipule, la observe, la agarre, la deje ir, la tire, la persiga, la busque…

La Pelota Pikler es artesanal realizada en fibra natural (médula de bambú) sin pegamento; completamente seguras. Al ser una fibra natural, las pequeñas hebras que puedan desprenderse son inofensivas para la bebé.

Triángulo con y sin rampa Pikler

El triángulo Pikler es una estructura de madera diseñada para que la criatura pueda trepar por sus peldaños. Una vez en la zona más alta, puede bajar por el otro lado, o deslizarse por una rampa adicional. Mediante su uso, las criaturas se divierten a la vez que exploran los límites de sus capacidades físicas, poniendo a prueba su equilibrio, coordinación general y fortaleza física.

El triángulo Pikler se puede comenzar a usar desde los 6 meses y su uso se alarga hasta los 5 años. A veces nos genera inquitud el riesgo de caídas que pueden experimentar las bebés. Ese es el reto que plantea este juego, el aprendizaje a base de errores y la superación día a día de sí mismas alcanzando metas poco a poco.

El triángulo Pikler está diseñado para que la criatura pueda experimentar con él de forma totalmente natural, sin la intervención de adultas más allá del necesario acompañamiento. Todo ello contribuye a potenciar su independencia y su crecimiento personal, mientras al mismo tiempo se divierte y se entretiene de forma sana. La criatura irá consiguiendo desafíos saludables. No solo aprenderá a conseguir sus propios propósitos sino que lo hará sin presiones externas, desarrollando así su confianza en sí misma,fundamental para afrontar cualquier otro tipo de reto diario.

Al principio es imprescindible que haya una adulta acompañando el juego; no interviniendo ni forzando, solo acompañando. Aunque se trata de una estructura segura, en las etapas en las que la criatura es más inestable y tiene una coordinación más inmadura, necesitará acompañamiento. Una vez crezca y adquiera más control de su propio cuerpo, podrá jugar de forma más independiente. Recomendamos el uso de la estructura sin ningún tipo de calzado. Calcetines o zapatos inadecuados pueden provocar resbalones.

¿Qué triángulo Pikler elegir?

Existen distintos tipos de medidas de los triángulos Pikler y éstas suelen oscilar en torno a los 80 cm de largo, 80 cm de ancho y 70 cm de alto, aunque los hay de distintos tipos y tamaños, todo dependerá de la edad y de la altura y tamaño de la criatura.

¿Cuál es el mejor lugar para que la criatura juegue con el triángulo?

Lo más habitual es que la criatura juegue en casa en su cuarto, en una habitación de juguetes destinada para ello, en el salón del hogar… también en el aula. Sin embargo, gracias a su portabilidad (la mayoría de ellos pesan alrededor de 5 kg o incluso menos), puede ser buena idea usarlos también en el exterior, como el jardín, el patio… para disfrutarlo al aire libre. Incluso podéis llevarlo al parque, y que así la criatura pueda probarlo en compañía de otras criaturas, como pasa en la escuela.

Elegir bien las calidades del producto es muy importante ya que al final, estamos hablando de un juguete dirigido a criaturas pequeñas, incluso bebés. En Gaia, por ejemplo, el material pikler que seleccionamos está hecho con materiales robustos y naturales, 100% libres de tóxicos.

Tabla curva Pikler

Es un material de juego libre que no tiene una utilidad o forma concreta de jugar. Evoluciona con la creatividad e imaginación de las criaturas y se transforma en multitud de posibles juegos y grandes momentos de diversión.

Cuando la criatura se sube encima de una tabla curva, tiene que balancear su cuerpo y reequilibrar su peso para poder mantener el equilibrio de forma estable. Esto implica una serie de complejos cambios y ajustes en relación a cómo reparte su peso, a qué posición adoptar y a qué velocidad moverse. Lo harán de forma inconsciente y ayudarán a que tome conciencia de su propio cuerpo y de su equilibrio.

Por supuesto, otro de los grandes beneficios de la tabla curva es el desarrollo de la imaginación y la creatividad. Las cosas no se ven del mismo modo cuando estás encima de una tabla curva y te balanceas. Cuando estamos de pie casi sin equilibrio somos capaces de crear nuevos pensamientos mucho más libres porque nuestro cerebro actúa de una forma distinta que cuando estamos sentadas o quietas sobre el suelo.

Además, la sencillez de la tabla curva la transforma también en un material de juego abierto que puede transformarse en muchas cosas gracias a la imaginación de las criaturas. Algunas criaturas le dan la vuelta a la tabla curva y la usan para saltar por encima o para construir un circuito de obstáculos junto con otros materiales u objetos de casa, como por ejemplo la cama o el sofá.

También es perfecta como puente por el que tienen que pasar los coches, o como una casita en la que se refugian las muñecas cuando hace mal tiempo.

A muchas criaturas les encanta también usar la tabla curva para poner en ella distintos materiales (un tren, un muñeco, etc.) y balancearlo observando así qué sucede: ¿el objeto se mueve? ¿si lo balanceo muy rápido se cae? ¿y si lo hago más lentamente? También la ponen de lado y entonces se convierte en un castillo, en una tienda, en una cocina o en cualquier otra cosa que a ellas se les ocurra.

¿Qué debemos tener presente al comprar una tabla curva?

La tabla curva Wobbel está recomendada para usar a partir de los 0 meses, con acompañamiento adulto. En los primeros meses de vida da bebé, se puede balancearla suavemente sobre la tabla curva y se puede dejar también que experimente y juegue gateando sobre ella, tocándola, moviéndola, etc.

Cuando ya consiga caminar y se mantenga estable sobre las dos piernas, es el momento de usar la tabla curva Wobbel para practicar el equilibrio sobre ella. ¡Es una sensación que les encanta descubrir!

A partir de los 3 años, que es cuando las criaturas experimentan al máximo con su imaginación y creatividad, usarán la tabla curva también como juego libre y abierto, combinándolo con otros materiales y juguetes, y dando rienda suelta a su imaginación.

Esto es importante porque cada etapa de desarrollo de la criatura se adapta a una forma de juego distinta. Ellas mismas, a su propio ritmo, las irán descubriendo, no se debe imponer ningún juego concreto.

Solo recuerda que se recomienda vigilancia con las criaturas menores de 3 años. Creemos que es mejor que estés tú a su lado, acompañando (nunca forzando) viendo como interactúa con la tabla curva. En un primer momento, puede estar sentada o estirada, para que tú puedas mecerla y balancearla de forma segura y confortable para ella.

Desde Gaia te recomendamos la tablas de Wobbel, sin duda, un referente entre todos los fabricantes de tablas curvas. Está fabricada con muchas capas de la mejor madera de haya europea (FSC), que se apilan y se presionan a alta presión para así garantizar su durabilidad.

Está diseñada para jugar en el interior, pero también puedes jugar con ella en exteriores, siempre que tengas cuidado que el suelo donde la coloques esté limpio para que la tabla no se dañe.

La tabla curva Wobbel board original pesa 4,5 kilogramos y puede soportar hasta 200 kilogramos de peso sobre ella. Así que es totalmente segura para las criaturas.

La tabla curva Woobel board también puede tener fieltro, que ayuda a protegerla de golpes que pueda tener la madera y a que no resbale sobre cualquier superficie. Es útil para balancearse dentro de casa y no es necesario ninguna alfombra debajo.

En cambio, sin fieltro puedes usarla en casa (recomendamos encima de alguna alfombra) y también en el exterior, ya que al no tener fieltro debajo, no se mancha y es válida para todas las superficies. La tabla curva sin fieltro también es útil para que resbalen coches al darle la vuelta, para usarla como un puente por donde circular coches o incluso también deslizarse a modo de tobogán.

Wobbel también dispone de una plataforma de juego, que, si os gusta la tabla curva Wobbel Board original, este material os encantará. Se trata de un círculo de madera cóncavo perfecto que ofrece infinitas posibilidades de movimiento y juego. Bambolea, gira, balancea de lado a lado… y además sirve como superficie que delimita el juego, un lugar perfecto para dibujar con pequeñas piezas sueltas, o para crear mini mundos.

Agnès Szanto Feder (2011) en su artículo, Reflexiones acerca del trabajo en el Instituto Pikler (“Lóczy”) de Budapest, Hungría, argumenta con respecto al tratamiento de la autonomía de las criaturas en el instituto pikler:

«La actividad autónoma se inscribe en este marco; no es un método, no se trata tampoco de ciertos momentos permitidos al bebé: es un modo de vida. Cuando el adulto se separa del niño después de haberlo cambiado, por ejemplo, estando éste satisfecho y despierto, es para permitirle estar activo (como sigue estándolo el adulto, por otra parte), para permitirle vivir sus curiosidades, permitirle poder ejercer sus deseos o, más simplemente, poder moverse a su voluntad – cuya condición es la motricidad descrita más arriba – manipular los objetos, observar a sus compañeros y acercarse a ellos, descubrir novedades en su entorno… el bebé autónomo ejerce así su voluntad, pone en juego su iniciativa, experimenta sus capacidades y sus límites, es “responsable” de su propia seguridad y de sus adquisiciones, elaborando una gran confianza en sus propias capacidades y en su eficacia. Para algunos teóricos, esto significa que la actividad autónoma es un valor fundante de la persona».